lunes, 24 de mayo de 2010

Paradojicamente


A pesar de ser un muchacho sencillo de barrio, al que le gusta el asado por sobre el sushi, que prefiere comer con amigos en el fondo de casa que en el  museo Renault, que siempre se siente mas cómodo en jeans y zapatillas que en traje; me encanta el teatro Colon, donde tuve la inmensa dicha de ver ballets mágicos, deleitar mis oídos con la orquesta filarmonica y sentirme transportado por los sentidos al mas sublime de los estados.
Hoy me llena de alegría su re apertura a mas de 100 años de su imnaguracion, y vuelvo a tener la esperanza de poder ir de nuevo.........

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